Una reforma
laboral à la Made in China, la
tormenta diplomática por unas islas, la inseguridad de los partidos de aquí a
2018 y el aniversario de la Máxima Casa de Estudios de México.
Fotos: AMLO y
Ebrard (Arturo de Albornoz); Biblioteca UNAM (Omar Omar); Made in China (Cory
M. Grenier). Bajo licencia CC.
Esta semana será la hora
de la verdad, en la que el miércoles 27 será votada la reforma laboral, enviada
con esa maravilla legislativa de la iniciativa preferente del Presidente –una
especie de batuta para dirigir al Legislativo- y que debe ser analizada por un Congreso que apenas se está instalando y ni termina de acomodarse. Y es que con
puntos como el pago con horas y la sub contratación no agrada la idea de tener intermediarios para la ofrecer mano de obra y que éste se quede con tajadas producto del
trabajo ajeno, muy al estilo de miles de trabajadores ilegales en el mundo.
Digo, dejar al obrero
mexicano en condiciones que parecen sacadas de una planta Foxconn Made in China como que no pinta bien.
Tampoco el broncón China-Japón por las islas Senkaku-Diaoyu que ya hasta
provocó un aplazamiento de la conmemoración por los 40 años del
restablecimiento de relaciones diplomáticas entre las dos naciones y que se
tenía previsto para el próximo jueves. Y es que no está bien que por tensiones
se desvanezca una amistad.
Aunque para tensiones no
hay que irnos tan lejos. Basta ver el centro del país con algunos municipios
del Estado de México solicitando más y más presencia de elementos de seguridad,
sin descartar la presencia de las Fuerzas Armadas, después de los sustotes de
principios de mes por cierres masivos y disturbios. Y es que el temor de que la
batalla librada en todo el país se intensifique en el centro, pegadita a la
capital, se hace más presente.
Para temerosos –y con 6
años de adelantado- los partidos de izquierda. Y es que con la salida de López
Obrador del PRD desde ya se habla de dos candidaturas a la presidencia para
2018 entre AMLO, Ebrard y chance Mancera (falta ver quién más se suma a la
carrera). Porque definirse en estructuras e intereses por tanto reacomodo de
fuerzas va a estar cañón al menos hasta 2015, con las elecciones intermedias y
en las que Morena tendrá que mostrar el músculo, si es que se convierte en
partido como así parece.
Y entre tanto rollo,
volteo a ver a la UNAM, que para conmemorar sus 102 años como se debe se llevó
el clásico Poli-UNAM de fútbol americano. ¡Así que a echar goyas!
* Después de meses de
ausencia este blog regresa para quedarse. Primero escritos semanales hasta
recuperar la tradición de un texto diario.
+22.12.46.png)
No hay comentarios:
Publicar un comentario