Sergio Valdivia Velázquez
Miércoles 3 de agosto de 2011
Aclaremos: todavía no se aprueban las reformas a la Ley de Seguridad Nacional. Por ahora sólo se aprobó un dictamen -algo así como el preliminar- de las modificaciones. Para que se permitan los cambios, aún faltan los análisis de las comisiones del Congreso y ser votada por el pleno de la Cámara de Diputados. El Senado ya revisó el asunto desde abril de 2010 es por eso que ahora la discusión se hace en San Lázaro, con los diputados.
Debido a la situación de lucha emprendida en todo el país contra la delincuencia se han buscado mecanismos que faciliten y respalden dichas acciones. Pero ya por ahí empieza mal: el marco legal y las previsiones correspondientes debieron revisarse precisamente antes de lanzarse, no a casi 5 años de iniciada. Dejando de lado este hecho irremediable, el punto de atención es qué es lo que se admitirá en este combate.
El Ejecutivo y las fuerzas armadas, Ejército y Marina, son el centro de la discusión pues se analizan qué facultades tendrán para actuar, sin embargo, hablamos de una serie de propuestas de alto riesgo: la capacidad del presidente para decretar estado de sitio y suspensión provisional de garantías en caso de que dificulten actuar; el nivel de participación de las fuerzas armadas, otorgándoles poderes ministeriales -aprehensión y procesamiento de sospechosos, aunque estén diseñadas para atacar y no para procesar-, intervenir comunicaciones o inlcuso hacer detenciones sin orden de aprehensión previa.
Se tiene que avanzar con cuidado en este proceso. Llegó el momento de decidir cómo se llevará a cabo el enfrentamiento y hasta qué grado se ampliarán sus alcances. Por ahora, Gobierno Federal se congratula de la decisión y además, citó a mesas de diálogo con el Senado, la Sedena, la CNDH -crucial su participación- y movimientos ciudadanos, específicamente el encabezado por Javier Sicilia, que por cierto, se opone a esta reforma.
Aunque la Secretaría de Gobernación (Segob) exhorta a su pronta aprobación a través de la apertura de un periodo extraordinario de sesiones en el Congreso, por ahora la situación no vislumbra para eso. Tan sólo el presidente de la Comisión de Gobernación -la misma que realizó el dictamen-, el panista Javier Corral, rechaza la petición y confía en su revisión en el siguiente periodo ordinario que inicia en septiembre.
¿Es necesaria la reforma y definir el marco legal de las fuerzas armadas? Sí, pues sobre todo el Ejército se encuentra desprestigiado y desgastado por la batalla, con lo que podrán actuar "más tranquilos" en cuanto a que el tipo de acciones que podrán ejercer pues ya estarán justificadas, aunque no considero los planteamientos de estas reformas la mejor opción.
Se debe priorizar el bienestar, la seguridad y los derechos de los ciudadanos. No sería bueno sacrificar ninguno de estos en favor de otro, por ejemplo, llegar al grado de suspender derechos en favor de un bienestar que resultaría muy tenso. La verdad hay que pensarle y muy bien.
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