lunes, 1 de agosto de 2011

Pobre país

Sergio Valdivia Velázquez
Martes 2 de agosto de 2011

La estocada llegó desde el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) el pasado viernes 29 de julio: las reveladoras cifras –aunque ya lo sepamos o al menos lo percibamos- que indican que la pobreza en México creció en el periodo 2008-2011.

Algo está muy mal. Ni el bombardeo constante con campaña positiva –que por cierto, la semana pasada se reveló que el gasto de comunicación social del gobierno federal ha sido de 21 mil millones de pesos, 70% más que en el sexenio pasado- puede convencer ni disfrazar lo bien sabido: el desempleo agudiza, las finanzas no mejoran y ya no alcanzan, la inseguridad azota a todo el país…

Para el estudio, el Coneval utilizó los datos de Ingresos y Gastos que arroja el Inegi, en los que se documenta cómo fluctúa la economía de las familias mexicanas. Además, se analizan elementos como el acceso a la educación, a los servicios de salud, las condiciones de la vivienda, la alimentación y la cohesión social –y conste que ahora sólo hablamos del acceso no de la calidad de estos, que ya es otro rollo-.

El Coneval menciona que ha disminuido la carencia de servicios de salud, vivienda digna y el rezago educativo; por tanto no se puede acusar de un gobierno inactivo ante la situación pues se han aplicado programas sociales como Oportunidades, Seguro Popular, Procampo, becas y otros. Sin embargo, no es suficiente: las políticas aplicadas han fracasado. El que de 2008 a la fecha la pobreza pasara de afectar de 49 a 52 millones de personas evidencia esta tremenda falla.

Casos como el de Veracruz –la entidad que más pobres generó- y el Estado de México –donde más pobreza y extrema y desigualdad hay- en los que problemas como desempleo y hasta violencia producto de la delincuencia se han agudizado parecen no ser mera coincidencia.

La respuesta oficial no se ha hecho esperar: la culpa se la atribuyen a factores externos como la crisis sanitaria de la influenza en 2009 o la crisis económica de Estados Unidos, que sin duda, repercuten al país. La cuestión es que no se manejó adecuadamente la situación pues pegaron pero de más, además que las condiciones eran favorables para que el impacto fuera más certero.

Con noticias como la infinita crisis estadunidense de 14 dígitos, la crisis europea y sus rescates, la crisis alimentaria mundial nos damos cuenta que factores externos no faltan, fijémonos mejor en mejorar para afrontar mejor una posible situación. Si no se revisa la situación el siguiente embate podría ser fatal. Literalmente, pobre país.

tacubox@gmail.com
Twitter: @tacubox

1 comentario:

isaiali dijo...

El artículo es muy bueno y claro. Felicidades por llegar a cifras claras y concretas sin pretender una crítica destructiva, sino una oportunidad para aclarar nuestra vista para apreciar nuestro entorno desde otra perspectiva. La fundamentación que proporcionas es muy accesible y en manos de nuestro México. Las buenas intenciones existen, pero también las buenas direcciones, las cuales muchas veces tienen costos políticos muy duros cuando se ejercen. Sin embargo dejan plasmada en la historia aquellos que tuvieron el valor de encaminarlas.
Me gustaría que nuestros gobernantes no proporcionaran el alimento de hoy y el hambre del mañana. Para qué queremos a un país "pobre". Hay que tener ideales y luchar por ellos. Y cuando digo "pobre" me refiero a toda la extensión de la palabra. La frase se puede aplicar a diferentes esferas, ya que la pobreza no sólo aplica para la falta de dinero, sino para falta de calidad en mentalidad, vida y espíritu que algunos, aún con todo su poder y dinero, tienen. Desgraciadamente la pobreza también está ahí.