viernes, 5 de agosto de 2011

Juego de irresponsabilidades

Sergio Valdivia Velázquez
Viernes 5 de agosto de 2011

Tantos problemas en México como para que nos caigan los de los demás. Si tan sólo aquí ya padecemos crisis política, de seguridad, económica, me aventuro a decir que hasta moral, nos falta alistarnos para lo que nos amenaza. Ahora suena el tema de la crisis económica de Estados Unidos y su techo de deuda, que es el tope de dinero que el país puede gastar. Analicemos las repercusiones ya no digamos globales sino a nuestro país.

La situación es que el tope de deuda fue rebasado y por tanto, se sometió a discusión con el Departamento del Tesoro y con el Congreso sobre si se respetaba el margen o si se extendía. Finalmente se optó por la segunda opción. Por tanto y de manera momentánea, EU no tiene que entrar en moratoria –la suspensión de pagos- con sus acreedores (y ojo que el principal es China).

A cambio, tendrá que ajustar y administrar cautelosamente su presupuesto y gastos, además de lidiar con un efecto inevitable: genera incertidumbre e inquietud en las economías del mundo. Al no haber certeza, las transacciones, inversiones y todo tipo de movimientos económicos se paralizan o disminuyen, afectando no sólo las economías de cada país sino las de todos los demás.

Y de verdad va para muy largo: estamos hablando que EU tiene una deuda ¡de catorce dígitos! y que crece a cada segundo (la cual puede ser consultada en vivo en esta dirección: http://www.usdebtclock.org/) Si el mundo apenas supera la crisis de 2008 pues aguas que viene la segunda ola y posiblemente con efectos peores.

Volviendo al ámbito nacional, no podernos hablar con mucho optimismo. El país recién –o medio- sale de lo de 2008, y esto sin contar sus otros problemas. Cabe recordar que la economía mexicana se encuentra maniatada a la del vecino del norte, por lo que si allá se hunden nosotros nos vamos con ellos.

Para manejar una crisis se deben vigilar factores macroeconómicos y microeconómicos. Los primeros se refieren a los bienes y servicios del país, los recursos con los que cuenta, los ingresos de sus habitantes, el empleo, el control de la inflación y la administración. Las segundas refieren a un nivel individual en que se cuidan el ingreso, el desarrollo del mercado, y muy importante, el acceso y la calidad de los bienes y servicios para brindar una mejor calidad de vida y resistir las adversidades en mejores condiciones.

Pero el país se encuentra lejos de un desarrollo óptimo, o que al menos le permitiera resistir con fuerza. Las problemáticas a las que nos enfrentamos se agudizan con estos fenómenos externos. Es inevitable que perjudiquen, el punto es saber manejar adecuadamente la situación y contar con las condiciones para sobrellevarla. A todo esto, considero irresponsables los dichos de que los problemas son exclusivamente del exterior y que no se puede hacer nada. Caemos en un juego de irresponsabilidades: “Somos el capitán pero no nos culpen de la tormenta”.

Información como la dada a conocer por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) indica que la pobreza en el país va a la alza, la generación de empleo no es suficiente y que la cobertura y la calidad de los servicios han tenido mejorías pero aún son insuficientes. Y agreguemos más broncas: la inseguridad, la falta de acuerdos políticos y hasta la crisis moral. Y eso que todavía no hablamos de la crisis europea…

tacubox@gmail.com
Twitter: @tacubox

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