Sergio Valdivia Velázquez
Jueves 1 de septiembre de 2011
El presidente llega a su informa de gobierno en medio de un ambiente de crisis e incertidumbre. Más que informe parece un recuento de daños.
Este jueves 1 de septiembre es el día en que el presidente Felipe Calderón entregará su V Informe de Gobierno al Congreso. Conste que lo entregará, no lo rendirá, pues desde 2007 ya no tiene la obligación de presentarse ante los legisladores, ahorrándose los altercados con la oposición y las actitudes de los diferentes partidos políticos.
El informe se presenta en un periodo en que oscuros episodios de violencia han conmocionado al país: Torreón y Monterrey son sólo algunos ejemplos aunque ha habido más casos en un lapso muy corto. Ni que decir de la crisis financiera que amenaza a las economías del mundo y obviamente a la mexicana. Aunque el acto viene acompañado de una fuerte campaña publicitaria en los medios de comunicación, difícilmente se cree que las cosas vayan tan bien. No es que el gobierno y el presidente no hagan nada, sino que hasta ahora sus acciones han sido insuficientes y no satisfactorias.
La violencia, la corrupción, el debilitamiento de las instituciones y la falta de acuerdos son evidentes. Hechos de violencia, corrupción presente en todos los niveles y órdenes de gobierno y hasta tener un gobierno dividido –Ejecutivo y Legislativo controlados por partidos políticos diferentes- agudizan las crisis en las que estamos sumidos: de seguridad, económica, política y de confianza.
Más que un informe esto será un recuento de daños pues obligará a la reflexión de por ejemplo cuántos caídos ha habido por la guerra contra el crimen, si las medidas para proteger la economía del país son adecuadas –con un secretario de Hacienda que simultáneamente es aspirante a la presidencia- o qué significa el aumento de pobres en el país (recordar las cifras del Coneval).
En esta democracia, el Congreso representa un contrapeso al Ejecutivo y además es a quien se le deben rendir cuentas. El brincarse esto y hacer un evento aparte –programado para el viernes 2 en el Museo Nacional de Antropología, con invitados selectos- no permite la discusión y la confrontación directa con el presidente. Se deshicieron de un importante ejercicio democrático.
No es el momento de celebrar logros, algunos tan endebles como las casas aparecidas en uno de los espots y que tuvieron que ser desalojadas por estar mal construidas, sino de analizar el desempeño de nuestro gobierno y denunciar que muchas cosas no están funcionando. Veremos que contiene el informe.
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