martes, 5 de julio de 2011

La izquierda empantanada

Sergio Valdivia Velázquez
Miércoles 6 de julio de 2011

Si los partidos de izquierda –PRD, PT, Convergencia- ya sufrían antes de las elecciones del pasado domingo 3, ahora parecen no poder salir de su situación y más bien parecen hundirse más día a día, y eso que el proceso electoral de 2012 está a 3 meses de comenzar.

Hasta ahora la izquierda no responde de la manera adecuada a sus críticos –varios de sus mismas filas incluso- ni a sus propios errores. En vez de iniciar un proceso de conciliación, unidad y coordinación, sus dirigentes y miembros se enfrascan en batallas que poco o nada les favorecerán.

Ahí están Guadalupe Acosta Naranjo, derrotado y aplastado candidato del PRD a la gubernatura de Nayarit, y Jesús Ortega, ex presidente del partido, quienes abiertamente responsabilizan a Andrés Manuel López Obrador de los resultados desfavorables que tuvieron en las elecciones. Se apoyan del hecho de que desechó los esfuerzos de formar alianzas electorales con el PAN para así tener posibilidad de vencer al PRI.

Veladamente le entra por ahí Marcelo Ebrard, quien dijo que la derrota en el Estado de México se debió nada más y nada menos que por falta de una alianza. Con este posicionamiento en particular se pueden ver algunas cosas. No dudo que Marcelo y Obrador compartan puntos de vista e ideas en sus proyectos políticos, sin embargo, AMLO tiende a ser muy renuente en el tema aliancista y lo rechaza completamente, y ojo que podría no ser la única diferencia sustancial…

En el discurso dicen no hay rompimiento entre ambos; sería normal que hubiera diferencias, pero estamos hablando de un caso especial: hablamos de los dos aspirantes a la presidencia y si estos puntos no se aclaran rápidamente pueden generar antipatías a la hora de respaldar un proyecto único, o peor, dividir el voto con dos candidatos, el escenario más suicida y tonto que podrían concebir.

Probablemente una alianza PAN-PRD hubiera motivado más el ánimo del electorado y el voto contra el PRI pues se vería una posibilidad mayor de lograrlo (independientemente de si fuera real o aparente), aunque ¿no sería mejor que el PRD y las izquierdas se fortalecieran, tanto institucionalmente como a sus candidatos y figuras, en vez de buscar el remedio de las alianzas, que le implica fuertes controversias y críticas? Desafortunadamente ni Obrador, ni Ebrard, ni la mayoría de los dirigentes parecen entenderlo.

Y sí, sólo era cuestión de esperar un poco para que Obrador respondiera a las críticas y señalamientos en su contra, pero en su discurso hay una gravísima omisión: no llama a la unidad de los partidos y se dedica a atacar a la “mafia del poder”, además de evadir la confrontación con sus correligionarios. Está en su derecho pero sería bueno que se enfocara por lograr la unión de las fuerzas políticas y no sólo seguirle al juego de ataques y resquebrajes.

Por ahora sólo Jesús Zambrano, presidente del PRD, y Luis Walton, su homólogo de Convergencia, han llamado a la unidad y a fortalecerse con miras al 2012. Suena bien pero el obstáculo es que ninguno de ellos tiene la suficiente capacidad para que se atienda su llamado y se ordenen sus filas ¡y eso que son los dirigentes! Como dice Zambrano, están “empantanados” y parece seguirán así, esperando a ver quién ofrece su cabeza más no buscando opciones conciliadoras. 

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