miércoles, 13 de julio de 2011

A la crítica futbolera

Sergio Valdivia Velázquez
Miércoles 13 de julio de 2011

La política y el acontecer nacional e internacional en cualquier ámbito siempre dan de qué hablar. Tan sólo observando nuestro país tenemos un frenesí, por ejemplo, recientes elecciones y unas que se enfilan para el 2012, discusiones sobre reformas legislativas, controvertidas declaraciones, problemas por la delincuencia, que ahí seguirán y darán de qué hablar por mucho tiempo.

Pero entre todo esto también tenernos otros sucesos que no dejan de ser trascendentes: en particular, me refiero al campeonato mundial conseguido el domingo pasado por la Selección Mexicana de Fútbol Sub-17 –el segundo título después de que lo ganaran por primera vez en Perú allá en 2005-.

Indiscutiblemente los jóvenes –o niños- se esforzaron y es de completo reconocimiento su actuación. Sin meternos de lleno al aspecto físico y técnico de su juego –aunque no olvidemos esas jugadas de ensueño como el gol olímpico de Espericueta y la chilena de Gómez- hicieron muy bien algo que los apasiona y ahí están los resultados.

Esta victoria es un aliciente para los deportistas de nuestro país y por unos días, nos da ánimos a la mayoría. Eso sí, no estoy de acuerdo con dichos como que este triunfo cambiará a México o nos hará mejores personas, no es para tanto; con goles no se transforma un país. Pero lo que sí es seguro es que alegran e indudablemente son motivo de orgullo.

Además, nos ayudan a salir por unas horas de la situación que nos pesa: tan sólo empezar el fin de semana con la noticia del asesinato de Facundo Cabral y después enterarnos que este mismo fin de semana –sábado 9 y domingo 10- ha sido el más sangriento en lo que va del sexenio, con más de 100 muertos resultado de la violencia, es algo difícil de aceptar.

¿Por qué escribo esto? En mi labor como analista, y ya no sólo eso, en mi existir como ciudadano, como cualquiera de nosotros, me entero de hechos como estos, que son muy graves y que cuestan trabajo de comprender –incluso de creer, en mi caso, lo de Cabral es algo que aún me causa incógnita y desconcierto- pero están ahí y no hay que dejarlos pasar de largo.

Con todo esto, si no un reclamo, dejo una reflexión dirigida a los pesimistas o más bien, a los “radicales”. En la búsqueda de información para estar al tanto del acontecer y sobre este logro deportivo, me encontré con comentarios, a mi gusto, muy desagradables (reservo las fuentes):

“Están apendejados con su fútbol”

“Es una cortina de humo”

“Sólo quiero esperar a que crezcan para que pierdan” (refiriéndose a los jugadores)


Expresiones de completo rechazo, repudio y hasta odio. Comprendo a quienes no les interesa el fútbol o este evento, es normal y está bien. Pero para aquellos que no les gusta y nos agreden a quienes sí gustamos y nos alegramos por esto, sería bueno pedirles igualmente comprensión y respeto.

Refiero sobre todo a cierta gente dedicada a la crítica, al análisis político, a quienes buscan un cambio, a pesar de que no compartamos ideas pero que de igual manera merecen nuestra consideración. Sabemos que en este país hay problemas, algunos muy severos, y no hay que dejar de atenderlos. Pero también hay momentos para la recreación: unos lo hacemos con el fútbol, otros con un libro, otros con espectáculos, cada quien a su manera. Y es obvio que quienes lanzan tan duras críticas también se recrean de alguna manera, la cual quizá no compartamos pero que mutuamente debemos respetar.

Lo que no se vale es que se abalancen sobre los que buscamos alternativas distintas a las suyas. Muchos de los que vimos el partido no olvidamos la tragedia que vivimos, ver el fútbol no nos hace indiferentes ante lo que pasa, por lo tanto, no juzguen ni generalicen de esa forma. A muchos de nosotros nos dan ánimos, felicidad, somos seres humanos y la buscamos.

A todos estos críticos, y yo como analista, sabemos que para mejorar nuestro país requerimos de información, reflexión y análisis, pero muy importante, quizá lo más importante, es que tenemos que promover un ambiente de disposición, respeto y apertura a todas las ideas, posturas y preferencias, aunque no nos gusten. Y con comentarios generalizadores y ofensivos no se promueve esto, ¿no lo creen?

tacubox@gmail.com
Twitter: @tacubox

1 comentario:

Gerardo dijo...

Muy buen texto, Sergio. Muchas veces no mostramos apertura ni tolerancia hacia las cosas que para nosotros no tienen importancia y ahí es donde se crea conflicto. Lamentablemente el país está lleno de problemas como para meternos en cuestiones de gustos personales. Vale la pena disfrutar los triunfos sin dejar a un lado la realidad nacional. Hay una frase que no está claro quien la dijo primero, se le atribuye a los argentinos Jorge Valdano o César Luis Menotti; o al italiano Arrigo Sacchi: "El fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes". Saludos!