Sergio Valdivia Velázquez
Jueves 30 de junio de 2011
El estado de Veracruz no sólo tiene próximo el embate del huracán Arlene y lo que un fenómeno como éste implica: inundaciones, parálisis de las actividades, pérdidas materiales - esperemos que no humanas-, control de enfermedades…
Por coincidencias de nombre -en el agua- o de pronósticos adversos, en la localidad de Medias Aguas, perteneciente al municipio de Sayula de Alemán, en Veracruz, se registró el “presunto” secuestro de 250 migrantes, en su mayoría centroamericanos.
El padre Alejandro Solalinde, quien dirige el albergue “Hermanos en el Camino”, en el estado de Oaxaca y recibe a los migrantes que quieren llegar a Estados Unidos, denunció que el hecho ocurrió el viernes 24, después de obtener las versiones de personas que escaparon del rapto. Cabe decir que el padre acogió a parte de las personas hoy desaparecidas.
Por coincidencias de nombre -en el agua- o de pronósticos adversos, en la localidad de Medias Aguas, perteneciente al municipio de Sayula de Alemán, en Veracruz, se registró el “presunto” secuestro de 250 migrantes, en su mayoría centroamericanos.
El padre Alejandro Solalinde, quien dirige el albergue “Hermanos en el Camino”, en el estado de Oaxaca y recibe a los migrantes que quieren llegar a Estados Unidos, denunció que el hecho ocurrió el viernes 24, después de obtener las versiones de personas que escaparon del rapto. Cabe decir que el padre acogió a parte de las personas hoy desaparecidas.
Estamos ante un suceso aterrador e inaceptable. Y las autoridades responsables, comprendidas por la Secretaría de Gobernación (Segob) –con Francisco Blake al frente-, el gobierno del estado de Veracruz –encabezado por Javier Duarte-, y el Instituto Nacional de Migración –dirigido por Salvador Beltrán del Río- no niegan los hechos pero tampoco reconocen la cifra dada a conocer por Solalinde: dicen “sólo” fueron cinco las personas desaparecidas.
Algo no cuadra en todo esto si revisamos los hechos. La versión quienes huyeron del sitio –cuya identidad se encuentra reservada por obvias razones- es que un grupo de migrantes viajaba en el tren conocido como La Bestia, en el tramo Oaxaca-Veracruz. En la localidad Medias Aguas, Veracruz, un comando armado paró el tren, amenazo a quienes se encontraban en éste y los obligó a bajar, llevándose a aproximadamente 250 personas.
Solalinde recibió los testimonios y dio aviso a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) y a la Procuraduría General de la República (PGR), incluso proporcionándoles datos de algunas de las personas que estuvieron en el albergue, como nombres y descripciones físicas. Sin embargo, la respuesta que ha recibido no es satisfactoria.
Hasta el momento las investigaciones apuntan a que el número de secuestrados no fue tal. Incluso la Segob, el gobierno veracruzano y en INM respaldan esta versión, sólo admitiendo la desaparición de cinco de los indocumentados. La cuestión es, ¿pararon un tren sólo por cinco personas? No es la primera vez que ocurre un suceso de este tipo y los secuestros van de 60 o más personas. Se habla de mínimo tres camionetas utilizadas por los delincuentes, lo que hace posible esta operación pero que la versión oficial se niega a admitir.
Y en un acto francamente inútil, Duarte, Beltrán del Río y fiscales de Veracruz y Oaxaca anunciaron recorrerán la ruta en tren para “constatar” las condiciones del lugar y si efectivamente se pudo dar un evento de tales proporciones. ¿De verdad hace falta hacer una revisión de la seguridad de una región donde ya han ocurrido varias desapariciones? Sí, pero más que eso, urgen acciones contra esta inseguridad, que ahí está pero que se niega todo el tiempo.
Independientemente de que avalen o no las circunstancias, el caso apunta a quedar impune pues ni la SIEDO, ni la PGR, ni migración, ni el gobierno estatal ni el federal dan señas de una actuación pronta y efectiva. Tristemente Arlene no es la única tormenta que se cierne sobre Veracruz.
tacubox@gmail.com
Twitter: @tacubox
Algo no cuadra en todo esto si revisamos los hechos. La versión quienes huyeron del sitio –cuya identidad se encuentra reservada por obvias razones- es que un grupo de migrantes viajaba en el tren conocido como La Bestia, en el tramo Oaxaca-Veracruz. En la localidad Medias Aguas, Veracruz, un comando armado paró el tren, amenazo a quienes se encontraban en éste y los obligó a bajar, llevándose a aproximadamente 250 personas.
Solalinde recibió los testimonios y dio aviso a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) y a la Procuraduría General de la República (PGR), incluso proporcionándoles datos de algunas de las personas que estuvieron en el albergue, como nombres y descripciones físicas. Sin embargo, la respuesta que ha recibido no es satisfactoria.
Hasta el momento las investigaciones apuntan a que el número de secuestrados no fue tal. Incluso la Segob, el gobierno veracruzano y en INM respaldan esta versión, sólo admitiendo la desaparición de cinco de los indocumentados. La cuestión es, ¿pararon un tren sólo por cinco personas? No es la primera vez que ocurre un suceso de este tipo y los secuestros van de 60 o más personas. Se habla de mínimo tres camionetas utilizadas por los delincuentes, lo que hace posible esta operación pero que la versión oficial se niega a admitir.
Y en un acto francamente inútil, Duarte, Beltrán del Río y fiscales de Veracruz y Oaxaca anunciaron recorrerán la ruta en tren para “constatar” las condiciones del lugar y si efectivamente se pudo dar un evento de tales proporciones. ¿De verdad hace falta hacer una revisión de la seguridad de una región donde ya han ocurrido varias desapariciones? Sí, pero más que eso, urgen acciones contra esta inseguridad, que ahí está pero que se niega todo el tiempo.
Independientemente de que avalen o no las circunstancias, el caso apunta a quedar impune pues ni la SIEDO, ni la PGR, ni migración, ni el gobierno estatal ni el federal dan señas de una actuación pronta y efectiva. Tristemente Arlene no es la única tormenta que se cierne sobre Veracruz.
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